Suelo Radiante Cabanyal

26 Jul 2023

Suelo Radiante Cabanyal

1. SUELO RADIANTE

Los sistemas de climatización por suelo radiante basan su funcionamiento en una red de tubería plástica que, instalada bajo el pavimento y de una capa de mortero. Este sistema hace circular agua caliente –o fría- por toda la superficie, lo que provoca que el calor o el frío se irradie desde el suelo. En el caso de la calefacción, esto hace que la temperatura del aire a la altura de los pies sea algo superior a la temperatura del aire a la altura de la cabeza, mejorando la sensación de confort.

La instalación de un sistema de calefacción por suelo radiante conlleva numerosas ventajas aunque como todo, también algunos inconvenientes. Como siempre, a la hora de decantarnos por un tipo de instalación, deberemos sopesar las ventajas y los inconvenientes del suelo radiante para saber si es el sistema que mejor se adapta a nuestras necesidades de confort. 

En esta instalación de Suelo Radiante en una vivienda del Cabanyal (Valencia), tras sopesar los pros y los contras, han visto que son muchas más las ventajas y por eso se han decidido a que se lo instalemos.

2. VENTAJAS E INCONVENIENTES DEL SUELO RADIANTE

VENTAJAS DEL SUELO RADIANTE

  • Elevado Rendimiento. Gracias a que los circuitos que transportan el agua son muy delgados, de entre 6 y 10 mm, el caudal a mover es mínimo. La cantidad de energía necesaria para calentarlo o enfriarlo también lo será, y encima las temperaturas a las que opera son bajas (entre 30 y 45 grados), por eso es un sistema muy eficiente.
  • Bajo consumo. Los sistemas de suelo radiante funcionan con un circuito de agua a baja temperatura (30-45º) frente a los sistemas tradicionales que necesitan mayores temperaturas de impulsión (80-85º). Al tratarse de un sistema de baja temperatura, se consiguen grandes ahorros combinándolo con sistemas de generación de calor eficientes como la aerotermia, la geotermia, calderas de baja temperatura o condensación, y energía solar térmica. Por ello, el uso de suelo radiante consume entre un 10% y un 20% menos en relación a otros sistemas de calefacción convencional.
  • Uso de energías renovables. Al tratarse del sistema de calefacción que emplea la temperatura de impulsión de agua más baja (entre 30 y 45º) generalmente utiliza para su funcionamiento fuentes de energía renovables, como son la aerotermia o la geotermia a través de la bomba de calor o la energía solar térmica a través de sistemas híbridos. Esto lo convierte en uno de los sistemas de calefacción más respetuosos con el medio ambiente.
  • Deja el espacio libre de elementos calefactores. Al estar instalado el sistema bajo suelo o tras paredes y techos, nos olvidamos de colocar elementos en las paredes como radiadores o convectores. Tan sólo se deberá tener en cuenta la colocación de un armario para los colectores hidráulicos (similar a un armario de luces) en la pared. El espacio habitable queda de esta forma totalmente libre y despejado dejando total libertad para el diseño de interiores. 
  • Opción de enfriamiento. A principios de los noventa apareció en el mercado la aplicación de sistemas de superficies radiantes como sistemas de enfriamiento, que consisten en hacer circular agua fría por las tuberías embutidas. La posibilidad de usar la misma red de tuberías dentro del pavimento para calefacción y refrigeración radiante hace que este sistema de climatización sea cada vez más interesante en su selección.
  • Sensación de confort. La temperatura del aire cercano al suelo será ligeramente superior a la temperatura del aire a la altura de la cabeza. Y el calor se reparte de forma uniforme por toda la casa, y no se acumula en zonas puntuales como en los radiadores o en el techo en el caso de sistemas por aire. Al no producirse corrientes de aire se reduce el polvo, no produce sequedad y la baja humedad consigue evitar la aparición de ácaros.

INCONVENIENTES DEL SUELO RADIANTE

  • Precio. La instalación de un sistema de suelo radiante suele requerir una inversión económica superior a la que requieren otros sistemas, aunque el objetivo debe ser el de amortizar dicha inversión en un plazo razonable. El precio medio del suelo radiante por m2 puede estar en los 50 euros/m2, sin incluir el precio del mortero. En la instalación de suelo radiante en una vivienda de unos 100 metros cuadrados el precio puede quedar entorno a 6.000 y 7.000 €.
  • Sistema de alta inercia. Son sistemas que presentan una elevada inercia térmica ya que se trata de calentar o enfriar la masa que se encuentra sobre la superficie, por lo que su aplicación es conveniente en aquellos espacios en los que su utilización se haga de forma continuada. Además, este sistema no se adapta bien a los cambios bruscos de temperatura exterior debido al tiempo que tarda en calentarse y/o enfriarse toda la instalación. Esta característica que puede ser una ventaja para lugares de uso continuo, supone una desventaja para lugares en los que se prevé apagar y encender la caldera todos los días.
  • La instalación requiere de gran conocimiento técnico. Este tipo de instalación conlleva cierta complejidad técnica, no tanto en su instalación sino en su mantenimiento. Por tanto, la instalación y mantenimiento del suelo radiante deben ser realizados por personal muy cualificado. En refrescamiento la instalación requiere de más atención, ya que el factor humedad debe estar perfectamente controlado, para evitar problemas de condensación.
  • Suelo refrescante, mejor en zonas de humedad baja. En aplicaciones de suelo radiante refrescante, una de las pegas que puede tener es la condensación. Este tipo de instalaciones son más adecuadas en zonas geográficas en las que la humedad del aire sea baja, bien por las condiciones ambientales de la situación geográfica del edificio, bien porque la carga latente de los locales sea pequeña. De esta forma se evita la condensación en aquellos momentos en que el sistema necesite alcanzar temperaturas lo suficientemente bajas como para disipar las cargas térmicas del local.

3. FOTOS DE ESTA INSTALACIÓN EN UNA VIVIENDA DEL CABANYAL (VALENCIA)






4. SUELO RADIANTE O RADIADORES

Al realizar una obra nueva o una reforma importante de un edificio, muchos usuarios se plantean la posibilidad de instalar climatización invisible por suelo radiante o radiadores como sistema de calefacción integrado en su vivienda. No es fácil concluir qué sistema es mejor o peor a grandes rasgos, ya que cada uno se puede adecuar mejor a diferentes necesidades. Por lo tanto, lo que sí que podemos repasar son las características y ventajas de cada uno de los sistemas para compararlos entre sí y poder elegir el más adecuado en cada caso.

Tanto el suelo radiante como los radiadores pueden ser sistemas eléctricos o sistemas por agua.

SUELO RADIANTE Y RADIADORES

Ambos sistemas utilizan el agua caliente para calentar un espacio, pero la base de su funcionamiento es bastante distinta.

La calefacción por suelo radiante de agua consiste en la emisión de calor por parte del agua que circula por tubos embebidos en la placa de hormigón que conforma el suelo, con lo que conseguimos una superficie realmente amplia como elemento emisor de calor. En invierno el agua recorre la tubería integrada en el suelo a una temperatura baja si la comparamos con la temperatura que circula por los radiadores (en torno a los 30-40 ºC frente a los 70-80 ºC que requieren los radiadores) y aporta el calor necesario para lograr una temperatura de confort en la vivienda.

La ventaja de funcionar con agua a baja temperatura es que el sistema de suelo radiante resulta ideal para trabajar con una bomba de calor, que aprovecha la energía térmica contenida en el aire para calentar la vivienda, consumiendo muy poca energía y considerándose como renovable.

También existe un suelo radiante que funciona con resistencias, pero el consumo de energía eléctrica de estos equipos es notablemente alto.

En cuanto al funcionamiento de la calefacción por radiadores, la función de los elementos emisores de calor es precisamente esa: emitir y distribuir el calor procedente del agua calentada en una caldera de gas. Los radiadores tradicionales de aluminio o acero necesitan que el agua que circula por su interior alcance los 70-80 ºC para poder transmitir calor a la estancia. Sin embargo, hoy en día existen lo que se llaman radiadores a baja temperatura, que también son capaces de funcionar utilizando una bomba de calor para calentar el agua (55ºC-60ºC), con el bajo consumo de energía que garantiza este tipo de instalaciones.

INVERSIÓN ECONÓMICA

En el caso del suelo radiante, hay que decir que es más caro que una instalación de radiadores. La instalación de un sistema de suelo radiante requiere de una mayor complejidad técnica ya que conlleva más componentes como válvulas, tubería, planchas, mortero… que vienen a incrementar la inversión económica inicial. Aunque hay que matizar que, en el caso de un uso adecuado del sistema y gracias al ahorro económico que conseguiremos al consumir menos energía, la inversión inicial puede amortizarse en unos dos años.

EFICIENCIA ENERGÉTICA Y AHORRO ECONÓMICO

Los sistemas de suelo radiante funcionan con un circuito de agua a baja temperatura (30-45º) frente a los radiadores que necesitan mayores temperaturas de impulsión (80-85º). Los sistemas de baja temperatura tienen menos pérdidas y la eficiencia de los generadores térmicos que utilizan (caldera condensación, bomba de calor…) es mayor, por lo tanto, consumen menos. Por ello, el uso de suelo radiante consume entre un 10% y un 20% menos en relación a otros sistemas de calefacción convencional, como los radiadores.

PECULIARIDADES DE LA VIVIENDA O LOCAL

Una de las características que más distinguen al suelo radiante de los radiadores u otro tipo de sistemas es su alta inercia térmica. Esto quiere decir que una vez encendido, tarda varias horas en calentarse todo el sistema y de la misma forma, varias horas en enfriarse. Esta característica puede ser tanto buena como mala, dependiendo de los hábitos de uso que tengan los habitantes de la vivienda.

Una instalación de suelo radiante es conveniente para aquellos espacios en los que su utilización se haga de forma continuada o en zonas muy frías donde siempre conviene mantener una temperatura mínima. Para viviendas en zonas templadas en las que el uso de la calefacción va a ser puntual, por ejemplo sólo unas horas al día (de 7 de la tarde a 8 de la mañana), es más recomendable instalar y trabajar con radiadores.

ESPACIO Y ESTÉTICA

Una de las mayores ventajas del suelo radiante es que es prácticamente “invisible”, exceptuando un pequeño armario integrado en la pared que esconde las válvulas de regulación del sistema, dejando todo el espacio libre para el diseño de interiores.

Los radiadores, por el contrario, ocupan un espacio físico considerable, que debe ser tomado en cuenta a la hora de diseñar la distribución del mobiliario de la casa.

Lo que sí que debemos tener en cuenta en una instalación de suelo radiante es precisamente el tipo de suelo que llevará el sistema, siendo preferibles suelos de mármol o baldosa cerámica. No es que sea incompatible con la madera, pero dependiendo de la calidad de la misma, puede dar más problemas.

TIPO DE CALOR QUE EMITE

Con el suelo radiantela temperatura del aire cercano al suelo será ligeramente superior a la temperatura del aire a la altura de la cabeza y el calor se reparte de forma uniforme por toda la casa, y no se acumula en zonas puntuales como en la zona más próxima a los radiadores. Además, al no producirse corrientes de aire se reduce el polvono produce sequedad y la baja humedad consigue evitar la aparición de ácaros.

(Hace años existía el mito de que el suelo radiante fomentaba la aparición de varices debido al contacto directo del calor en las piernas, pero con las bajas temperaturas con las que circula el agua por el sistema, la sensación al taco no será de más de 25 grados lo que no va más allá de una sensación agradable de confort, nunca de molestia.)

OPCIÓN DE FRÍO

El suelo radiante también puede ser refrescante. En invierno el agua recorre la tubería integrada en el suelo a una temperatura en torno a los 35-40 ºC y aporta el calor necesario para lograr una temperatura de confort en la vivienda. Pero existe asimismo la interesante posibilidad de emplear una instalación de este tipo para una conseguir una climatización integral que nos aporte calefacción durante el invierno y refresque el ambiente en los meses cálidos. Así, en verano el agua recorrerá la instalación a unos 14-18 ºC, absorbiendo el exceso de calor del local y proporcionando una agradable sensación de frescor. Los radiadores tradicionales, no ofrecen esta opción.

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